Comisión inmobiliaria
La comisión inmobiliaria son los honorarios que cobra el corredor por su intervención en una operación de compraventa o de locación. En Argentina no hay un porcentaje nacional: los aranceles los regula cada provincia a través de su colegio o consejo de corredores, y en varias jurisdicciones son orientativos y no vinculantes. Quién la paga —comprador, vendedor o ambos— también cambia según la provincia y según lo que se pacte.
También se lo conoce como: honorarios inmobiliarios · comisión del corredor
En locaciones, varias jurisdicciones limitaron o prohibieron cobrarle comisión al inquilino, trasladándola íntegramente al propietario. Es una de las diferencias más grandes entre operar en una provincia y en otra, y conviene verificarla en el colegio local antes de presupuestar.
La comisión de administración de alquileres es otra cosa: es un porcentaje mensual sobre el canon que la inmobiliaria descuenta de la liquidación al propietario a cambio de gestionar la cobranza, los ajustes y los reclamos.
La comisión se devenga cuando el corredor acerca a las partes y la operación se concreta, aunque la firma se haga sin él. Lo que la protege no es estar presente en la firma: es la reserva firmada y la intervención documentada.
En Llavik cada operación cerrada registra la comisión bruta, el porcentaje compartido con un colega si lo hubo y lo que efectivamente queda en la casa, todo llevado a una sola moneda para que el número del mes no mezcle pesos con dólares.
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