Expensas
Las expensas son los gastos comunes de un edificio o complejo, prorrateados entre las unidades según el porcentual de cada una. Se dividen en ordinarias —las de funcionamiento habitual: sueldo del encargado, limpieza, luz de espacios comunes, mantenimiento de ascensores— y extraordinarias, que son las inversiones y mejoras que aumentan el valor del inmueble, como refacción de fachada o cambio de calderas. En un alquiler, las ordinarias las paga el inquilino y las extraordinarias el propietario.
También se lo conoce como: expensas ordinarias · expensas extraordinarias
La regla es simple de enunciar y difícil de aplicar: la liquidación del consorcio no siempre separa las dos categorías, y cuando no lo hace queda a criterio de las partes. Un contrato que define quién paga qué, con la lista de rubros, evita la enorme mayoría de esas discusiones.
Para la inmobiliaria que administra, las expensas son el rubro que más ensucia una liquidación al propietario: es el gasto que llega tarde, cambia de mes a mes y hay que descontar antes de transferir.
Una expensa extraordinaria cobrada al inquilino es reclamable aunque haya sido pagada. El error caro no es cobrarla mal una vez: es cobrarla mal durante dos años.