Apto crédito
«Apto crédito» significa que un inmueble reúne las condiciones que exige un banco para otorgar un crédito hipotecario sobre él. Las principales son: título perfecto e inscripto a nombre del vendedor, sin observaciones ni sucesiones pendientes; planos aprobados y sin construcciones sin declarar; libre de deudas y gravámenes; y un estado de conservación y una antigüedad que el banco acepte al tasarlo.
También se lo conoce como: propiedad apta crédito hipotecario
El motivo más común por el que una propiedad no es apta es el más prosaico: metros construidos que no figuran en el plano. Regularizarlos lleva tiempo y dinero, y hay que hacerlo antes de salir a la venta, no cuando el comprador ya consiguió el crédito.
Para el que vende, publicar como apto crédito amplía enormemente el universo de compradores. Publicarlo sin serlo hace lo contrario: quema la operación en la etapa más avanzada, cuando el banco rechaza el título.
Que el título sea apto no garantiza que el crédito salga: el banco tasa el inmueble por su cuenta y presta sobre esa tasación, no sobre el precio de venta. Si tasa por debajo, la diferencia la pone el comprador de su bolsillo.